miércoles, 19 de diciembre de 2012

Kohl desde Marruecos


Cuando llamó este verano mi tía para decir que iba de nuevo a pasar unas semanas en Marruecos fui corriendo hacia el teléfono: ¡¡Que traiga kohl!! ¡¡Que traiga kohl!! Y aunque he tenido que esperar varios meses, ¡ya es mío!



El kohl es un pigmento formado a base de mezclas de hierbas y otros ingredientes con propiedades medicinales que, aunque en un principio no se usaba con fines estéticos, sino que se usaba en las culturas egipcias, árabes, indias y africanas – tanto en hombre como en mujeres y también en niños – como protección contra los rayos solares e incluso, contra enfermedades oculares; hoy día es un cosmético más. De esta forma, hoy podemos decir que tenemos tres beneficios en uno: una gran intensidad en el color y una larga duración dada su composición, protección y fortalecimiento de las pestañas y limpieza de los ojos de partículas extrañas.

            
Podemos encontrarlo con pigmentación negra o gris, esta última con algo más de brillo. Su comercialización ha hecho que no sólo podamos encontrarlo en polvo, sino también en crema – en este caso se le llama kajal ­–, en manteca o en lápiz… Eso sí, en mi opinión ya no es tan auténtico como el original.


A la izquierda kohl negro y a la derecha gris, quizás se ve mejor si ampliáis.



También podemos encontrarlo en distintos tipos de recipientes pero, siempre que éstos traigan el bastoncillo necesario, el modo de empleo será el mismo: 


            1. Sacamos el bastoncillo del recipiente, lo limpiamos con papel o con un trapo limpio y seco.


            2. Lo introducimos en el recipiente y lo giramos sin hacer mucha presión para que el pigmento se adhiera bien.


            3. Los volvemos a sacar, podemos darle unos toques suaves para eliminar el exceso de pigmento y ¡al ojo! En general no es aconsejable que se use el producto fuera de la línea de agua – podemos usarlo tanto para la superior como para la inferior –, pero todo es cuestión de la intensidad y el efecto que le quieras dar a la mirada. Si te parece poco intenso basta con repetir el proceso y si, por el contrario, te parece excesivo, basta con difuminarlo. 
 Aquí podéis ver otro tipo de recipiente


             

Dos recordatorios:  uno, conviene siempre aplicarlo antes de maquillarse porque al ser polvo es inevitable que caiga algo al rostro y si lo restregamos podemos acabar pareciendo indias (Pero ahora indias del Oeste); y dos, si tenéis pensado compartirlo con alguien (hermanas, madres, amigas...) procurar tener un bastoncillo para cada una, por cuestiones básicas de higiene.


Por último deciros que yo en Córdoba no lo he encontrado en otra tienda que no sea una herboristería – al menos el kohl original –, no obstante la recomendación es que no se compren artesanales porque es básico que el kohl no contenga plomo ni antimonio y eso sólo podremos saberlo si el producto está en el mercado habiendo pasado una serie de controles de calidad. El precio variará pero yo por lo general no he visto ninguno que valga más de cuatro euros y dura bastante así que ¡además es económico!








Nerea.