lunes, 17 de diciembre de 2012

Revista Yorokobu

El tema de mi primera entrada lo he decidido esta mañana al recibir por correo los dos últimos números de la revista Yorokobu -34 y 35- que había pedido a través de la página web. Recibir correo es una cosa que me entusiasma bastante así que me animé y empecé a echar fotos como loca.


Recomiendo Yorokobu dentro de la sección de Cultura por el evidente referente como medio de comunicación, al fin y al cabo es una revista. Pero es importante decir que Yorokobu destaca sobretodo por su estilo, su diseño y su propuesta creativa que llega a ser sorprendente. Y en este punto es donde me quiero detener, ya que al abrir el paquete esta mañana me he quedado patidifusa con la portada del número 35 -el de este mes de diciembre-. Primero vi un abúlico rectángulo negro, decepcionada y acostumbrada a unas exquisitas ilustraciones y labores de diseño gráfico pensé "esto tiene que tener truco", e inmediatamente me percaté de la cajita de tizas que venía dentro del plástico. ¡Oh! ¡A jugar!

Los minutos siguientes mejor no los describo, aquí os dejo las fotos:


Quiero destacar la buena acogida y el respeto que está consiguiendo esta publicación a pesar de su juventud  -sólo llevan 35 números, casi todos pueden verse en issuu.com salvo los más recientes- sobretodo dentro del mundo del diseño, la creación, los perfiles emprendedores y la gente que busca un producto más elaborado, con un aporte extra y creativo a más no poder.


Es importante saber que Yorokobu no es un producto que pueda encontrarse fácilmente en kioskos, las tiradas son pequeñas, y a pesar de la publicidad y las empresas patrocinadoras -podemos encontrar Yorokobu si viajamos con Vueling- sigue siendo un público muy concreto quien la consume. De cualquier modo siempre puede pedirse a través de la página web sin ningún tipo de gastos de envío, incluso existe la posibilidad de suscribirse anualmente por un módico precio.


Para terminar, y ya que estamos en estas fechas os dejo este dibujillo como despedida.