miércoles, 30 de enero de 2013

Manual de aprovechamiento Orgasmus



Antes de todo, decir que somos conscientes de la inutilidad de este post. El orgasmus se acaba pronto y estas instrucciones de uso solo darán fe de que por muy tersa que tengamos aún la cara ya pertenecemos a otra época: la "pre-crisis". Aún así, un grupo de irreductibles galos, digo estudiantes, se empeñan en usar los últimos plomillos de sus universidades e irse de Erasmus a toda costa para descubrir qué hay más allá de España. Es nuestro deber como exorgasmuseras volcar nuestra experiencia con breves consejos para un aprovechamiento óptimo de esta beca, y con óptimo nos referimos a un punto medio entre emoción, diversión, aprendizaje y respeto por los impuestos ciudadanos que nos han permitido -y os permitirán a vosotros- vivir esta aventura:

1) Supera el miedo.
Irse de erasmus da mucho miedo, empiezas a cagarte cuando ves la cantidad de papeleos que tienes que hacer en plena época de exámenes. Esto es bien fácil de mandar al cuerno si sabes cómo. ¿Os habéis planteado, babyerasmus, que no sois los primeros (quién sabe si seréis los últimos) en iros con este tipo de beca? Este programa lleva funcionando desde 1995, y los que se marchaban en esa época sí que estaban como una chota pues tenían que buscarse las habichuelas muchísimo más que ahora. Si nadie se ha muerto antes que vosotros en el erasmus no me seáis gafes neuróticos hipocondríacos woody allenses etc etc y relajáos, y relajad a vuestras madres si pensáis iros a países sesgados con la propaganda anticomunista española como Rumanía, República Checa...que quizá al principio descartéis desde la primera ojeada, pero tienen sus ventajas.

2) No seas vago, investiga.
Vas a pasarte entre cuatro y doce meses en un lugar desconocido, lejos de mamá, papá, el novio/a (en el caso de tenerlo) y el perro, no rellenes la solicitud a boleo. Vivir es adaptarse, eso está claro, pero si podemos contribuir a que las cosas sean como deseamos ¿por qué no hacerlo? Dedícale tiempo a investigar los posibles destinos y sus universidades, y si el problema es que todas las posibilidades te atraen... ¡mejor!

3) Déjate llevar por una corazonada.
Os volveréis locos mirando las web de las universidades que barajáis. Están normalmente en un idioma desconocido, o mal hechas, o no te informan un carajo. Es un esfuerzo que hay que hacer pero no decidas en base a eso. En su lugar hínchate de ver fotos de la ciudad y déjate llevar por las impresiones.

4) Mira por el bolsillo.
Vivir en la capital de un país mola, y mucho, pero es caro. Si hay posibilidad de ir a una ciudad un poco secundaria pero con buenas conexiones ¿por qué no elegirla? Del mismo modo hay países más caros que otros, y eso hay que tenerlo en cuenta. También tienes que plantearte cuánto quieres viajar porque no es lo mismo irte a Portugal, que los viajes serán dentro del mismo país, que a Países Bajos, desde donde podrás ir a Bélgica, Inglaterra, Francia...sin echar demasiadas horas de vuelo.

Que el frío no te asuste, te adaptarás seguro
5) Elige las residencias de estudiantes a ser posible por muy llenas de ratas que estén.
Bueno, tanto no, pero quiero decir, que no seáis tiquismiquis porque en el erasmus otra cosa que vais a tener es una inmunidad y un refuerzo de las defensas así por el morro que ni con todos los probióticos del mundo.
Vivir en un piso todo acomodado está muy bien, pero te limita extremadamente para conocer gente, las residencias suelen ser un asco pero es donde se hacen todas las fiestas y hay más convivencia de distintas culturas. Todos los estudiantes van allí a lo mismo, a pasarlo bien y hacer los malditos trabajos de clase en grupo, así que todo son ventajas.


6) Conoce gente de otros países.
¿En serio te vas de España para quedarte en el grupito de los españoles? No es que tengas que renegar pero intenta abrir las miras culturalmente y sobre todo practica idiomas que es el principal motivo por el que dicen los estudiantes (a sus papis, claro) que necesitan esta experiencia.

7) Vete de fiesta, pero estudia.
Todos llegan con esta idea, pero no todos la cumplen. En favor del erasmus tengo que decir que casi casi todos los estudiantes que yo he conocido aprobaron prácticamente todo sin mucho problema. Sin mucho problema no significa que les pasaran la mano (esto depende mucho de la universidad y no suele haber forma de saberlo más que preguntando a alumnos que ya fueron allí) sino que estudiaban realmente.
Es muy importante saber que la experiencia erasmus es muy académica, vas a conocer un estilo diferente de enseñanza seguro. Hay países en los que no notarás mucha diferencia, hay otros en los que te tirarás de los pelos por tener que hacer uno o dos trabajos gordos cada semana...

8) Ahora si, VETE DE FIESTA.
¿Qué la zona de marcha te pilla lejos? ¿Qué el dubstep y el electro no son lo tuyo para nada? ¿Que no existen los cubatas que sueles beber en España -el ging-tonic y la cerveza son universales-? DA IGUAL, VETE DE FIESTA. No hay excusa ni razón que bien valga perderse una fiesta en otro país (haya más o menos erasmus en ella). A todos los seres humanos nos motiva el ocio y la diversión, y por suerte este es un arte en el que somos expertos, así que siempre habrá un sarao a tu medida: con sorteos, con música en directo, solo para erasmus, de disfraces, de promoción de alguna bebida, el cumpleaños de alguien... Ya basta de vivir a través de las fotos de los demás, pégate un buen fiestón del que puedas hablar con orgullo.

9) Prueba todos los platos típicos por muy asquerosos que sean.
Si las tripas de pescado rebozadas en sangre de unicornio no te han convencido, no repitas.

10) Vive como la gente del país.
Para conocer realmente la cultura no puedes pasearte por el centro de la ciudad y luego almorzar en casa a las 3 un cocido madrileño, eso no es integrarte ni aprender nada. Aprovecha que vas a tener bien complicado seguir los horarios españoles para probar un estilo de vida diferente, quizá te guste, y si no es así siempre puedes volver a lo de siempre. En la mayoría de los países europeos se almuerza temprano, se cena temprano, y todo cierra muy temprano. Las primeras semanas eso será una depresión horrible, pero como se suele decir "si no puedes con el enemigo, únete a él". Intenta llevar los horarios del país y verás como te resulta mucho más fácil compaginar las clases, hacer la compra, divertirte, etc.

Tienda de segunda mano en Utrecht
11) No te preocupes demasiado por las asignaturas.
Muchos estudiantes, sobre todo de Derecho y carreras por el estilo, evitan el erasmus por considerarlo "inútil" para su carrera. El hecho de que tus convalidaciones sean un rollo o que las asignaturas que hagas en el extranjero "no te sirvan de nada" es sesgado como poco. Los estudiantes no somos discos duros para almacenar y punto, somos personas. En la universidad cada vez se estila menos la docencia para la crítica, ahora consiste en trasladar contenidos, y eso es una pena. Siempre vas a tener oportunidad de coger un libro y revisar lo que necesites, pero nunca más tendrás la oportunidad de conocer de primera mano como se vive y se aprende fuera de tu propio entorno. El sistema académico de otros lugares es tan válido e incluso a veces más que el tuyo propio, y eso es enriquecimiento, no solo personal sino también profesional. Una persona que nunca ha salido de su país puede tener muy bien memorizado el código X pero si no tiene visión para criticarlo o saber que existen más cosas que funcionan (¡o que no funcionan!) en otros países no aspires a un cargo alto pues serás un simple peón, un ordenador que ejecute una y otra vez la misma operación sin preguntarse por qué tiene que hacerlo de ese modo.

12) ¿Coordinadores Erasmus? ¿Eso es un pueblo?
Es a menudo sabido (aunque esta regla no se cumple siempre) que los (des-)coordinadores Erasmus no son la mejor ni la gran ayuda que esperas tener. No esperes a que solucionen tus problemas ni que sepan responder todas tus dudas, toma tu propia iniciativa y recurre a ellos para lo imprescindible  lo cual a menudo no suele ser más que una firma.

Alguna desgracia te pasará, así que ve aprendiendo
insultos varios en  el idioma  que debas.
13) Equipaje.
No necesitas llevarte el armario de Christina Aguilera de Erasmus ¿vale? Y menos si tienes pensado volver varias veces a tu país. Ni por asomo merece la pena llevar la casa a cuestas, aprovecha tu ropa favorita y ponte lo que mejor te queda, pero nada de mudarse a la China en lo que se refiere al volumen vestimentil. Ir apañao y estar susceptible a ser observado por tu compañer@ de asiento en el avión no es tan complicado. Aún con esto te recomendamos que te informes porque hay una oferta para Erasmus a prueba de fashion victims (2 maletas de 23 kilos con Iberia). ¡Y recuerda! El kilo de sobrepeso en tu maleta se paga en oro o en sangre, así que ojito.


14) Al volver.
Obviando la parte del papeleo (para entonces ya lo manejarás todo de lujo y lo que quede será pecata minuta), no te angusties. El síndrome post-erasmus es muy habitual y tiene demasiadas razones de ser, abraza a tu familia y amigos con entusiasmo y si te gustó tu vida fuera busca la manera de inventarte una nueva vida aquí, que para algo tenemos la capacidad de construirnos a nosotros mismos. La fuerza, la vitalidad, el buen rollo y el hacer las cosas especiales va con nosotros todo el tiempo, no es algo que se quede de erasmus.

La experiencia erasmus no es pasártelo genial mientras te aprueban asignaturas por la cara, eso suelen decirlo los que realmente no han ido nunca de erasmus. Hay que estudiar, y sí, te lo pasas genial.


Araceli y Violeta.