miércoles, 13 de marzo de 2013

Cómo una diosa salvó la vida de Charles de Gaulle





Dentro de la secta del colectivo de los amantes de la automoción, hay un fetichismo muy especial: los coches franceses. Son automóviles que estéticamente no te dejan indiferente (o te encantan o te parecen forjados en Hornoslucifer S.A.). 



Citröen Dyane. Es tan feo que hasta te da pena por si le hacían bullying en el colegio.


 Por otra parte suelen, funcionan mejor o peor dependiendo de la gama. Los coches más utilitarios son simples  y pueden parecer toscos; los grandes hoy en día cuentan con una electrónica muy compleja, y por consiguiente más frágil y "estropeable".

Ah, y si ves a gente normal a la que le da por aporrear el volante sin razón aparente, no llames a ninguna asociación contra el maltrato de coches: seguramente sea gente que no sabe que los raritos de los franceses ponen las bocinas en la palanca del intermitente.



Bueno, y a estas alturas os estaréis preguntando: ¿qué carajo tienen que ver los coches franceses con Charles de Gaulle y Monica Bellucci  una tal diosa?


Esto:

La Venus de Milo de los coches. O más bien Palas Atenea (esta es la versión más lujosa del modelo, DS Pallas)






Os presento el Citröen DS, que en francés suena como déesse (lo que viene a ser diosa en castellano): juego de palabras ciertamente apropiado para un coche que ya es prácticamente un mito. 
Es un modelo muy avanzado para la época, lleno de soluciones mecánicas originales y una silueta muy aerodinámica de inspiración futurista. Presentado en 1955, fue uno de los primeros coches que usaban la tracción delantera: la fuerza motriz que "fabrica" el motor se transmite a las ruedas delanteras. 
Y, por si fuera poco, suspensión hidroneumática: sistema también novedoso que permitía ajustar automáticamente la solidez de la marcha y la altura libre al suelo dependiendo del tipo de carretera y de la carga que llevara el automóvil. Es decir, el coche siempre avanzaba de manera estable.




Dios estaba inspirado cuando creó este coche al octavo día.


¿Bueno, y a qué viene esto? Vamos al lío. Contexto: 1962, descolonización. De Gaulle ha vuelto a la política para solucionar de una vez por todas el problema de Argelia... dándole la independencia a la colonia francesa. 
Esta decisión enfureció a OAS (Organisation de l'Armée Secrète), una organización terrorista de extrema derecha. Tanto, que decidieron atentar contra la vida de De Gaulle. 

Y no es que no fueran suficientemente bestias, no. Descripción del atentado: 140 balas mataron a dos guardaespaldas del presidente (que iban en motocicleta), destrozaron la ventana trasera de La Diosa e hicieron pinchar LAS CUATRO RUEDAS.


 Esta cara se le quedó a De Gaulle.

Y aquí es donde viene la suspensión hidroneumática. El conductor consigue salir de aquel infierno gracias a la estabilidad que el coche conservaba aún "sin ruedas". De Gaulle y su mujer escaparon sin un rasguño. Si hubieran ido en cualquier otro coche, la historia de Francia habría tomado un rumbo muy distinto.



Sólo queda añadir que De Gaulle no volvió a viajar en ningún coche que no fuera la déesse.


¡Allons enfants de la patrie!



Victoria
 Gracias a Antonio por contarme esta historia y ayudarme a redactarla.