domingo, 10 de marzo de 2013

Paciencia y cariño para un bonsai

 "En un nivel trascendental, el bonsai puede ser el entremezclado de espíritus, de conceptos y actitudes, afectando tanto a los árboles como al entusiasta del bonsai. También, el bonsai puede ser simplemente otro pasatiempo horticultural, que sólo requiere algo del sentido común del jardinero, algo de sensibilidad artística y mucha paciencia".
Dan Barton

El cultivo de bonsais comenzó hace más de dos mil años en China y es que, aunque la palabra bonsai  es de origen japonés, ésta tiene el mismo significado que la palabra china pun-sai, que se utilizaba para describir a aquellos árboles que por motivos de climatología y otras adversidades no pudieron desarrollarse de forma natural quedando mermado su tamaño. Estos pequeños árboles eran recuperados en las montañas chinas por expertos cultivadores para después ser plantados en vasijas, manteniendo las formas con las que fueron restablecidos.


Antes de seguir leyendo es necesario dejar una cosa clara:  los bonsáis son "tan árboles como los grandes". Ésto tiene una consecuencia clara: no existen bonsáis de interior. Aunque su tamaño nos permita usarlo alguna vez para adornar una parte interior de la casa, los bonsais necesitan un sitio adecuado donde poder pasar tanto la noche como el día, que les resguarde un poco del frío en invierno y que les evite el sol muy directo en verano. Este sitio será adecuado siempre cumpla con unas óptimas condiciones de luz: cerca -como máximo a un metro y medio de lejos- de una ventana amplia y con buena iluminación; y de humedad: la habitación debe ser un lugar fresco, alejado de calefacciones, aires acondicionados y corrientes de aire provocadas por aparatos electrónicos.

 


Teniendo esto en mente, podemos obtener nuestro bonsai de distintas formas: por semillas, aunque os hará falta un plus de paciencia...; por equejes, es decir, a partir de ramas podadas de árboles normales o bonsais; por acodo; por injertos;... ¡O comprándolo directamente en una tienda! Claramente esta es la forma más fácil y cómoda, sobre todo si somos principiantes. Antes de dejarnos llevar por la pasión y escoger el que más precioso nos parezca, es convieniente detenerse a conocer cuáles serán necesidades del bonsai y si tanto nosotros como nuestro entorno podrá cubrirlas. ¡No debemos sacrificar a un ser vivo por un mero antojo! La parte estética vendrá más tarde, ya que cuando conozcamos las técnicas de poda y de alambrado podrás moldearlo y convertirlo en lo que nuestra imaginación desee.

Una vez tengamos el bonsai, es el turno de las herramientas. En principio no es necesario comprar un super equipazo porque podremos apañarnos con utensilios que tengamos por casa tales como tijeras de cortar las uñas, un gancho de acero puntiagudo, unos alicates, unas pinzas... Aún así más pronto que tarde nos harán falta algunas herramientas ya sí más específicas para bonsais, como por ejemplo estas dos tenazas:

Tenazas de poda
Tenaza de jin


Los cuidados del bonsai son bastante sencillos pero es totalmente necesario que los hagamos de forma constante y consciente, es decir, no regar o abonar cada vez que nos acordamos, no podar las ramas por donde nos apetezca, etc. Cada especie tiene sus necesidades propias así que conviene detenerse a estudiar en profundidad la especie que escojamos, no obstante de forma general podemos decir dar las siguientes pautas.

El riego variará en función de la estación del año en la que nos encontremos:
  •  En primavera debemos regar al bonsai de forma moderada evitando excesos de agua.
  • En los meses de verano el riego deberá ser más abundante, e incluso nuestro bonsai puede necesitar que le pulvericemos las hojas.
  • En los meses de otoño debemos reducir la cantidad de agua pero sin dejar que llegue a secarse la tierra - lo notaremos porque cambiará de color- y será necesario que lo protejamos de las lluvias para que no nos descontrole el ritmo de riego y la cantidad de agua que absorbe.
  • En invierno tan sólo deberemos mantener la tierra del bonsai húmeda y evitando cualquier tipo de exceso, además de proteger a la planta de heladas y nevadas.
En algunos foros e incluso quien nos venda el bonsai podrá recomendarnos como método de riego la inmersión: sumergir el bonsai en un recipiente lleno de agua para que éste lo absorba desde las raíces. Puede que sea una forma eficaz de regar  en los meses de verano, pero para el resto de estaciones es peligroso porque no somos nosotros los que controlamos la cantidad de agua absorbida por el árbol. Yo personalmente prefiero usar el típico método de la regadera y como no encontré una que tuviese los agujeros suficientemente pequeños, me fabriqué la mía propia, rollo casera.


  
Basta con calentar con un mechero la punta de un alfiler  y
clavarla en el tapón de una botella de agua pequeña



Técnica de alambrado

Tanto la poda como el trasplante del bonsai conviene hacerlos en primavera.
La poda es el momento de dar forma y definir la estructura de nuestro bonsai así que es importante que controlemos la dirección en la que colocamos las hojas de las tijeras pues en función de esto, las nuevas ramas crecerán hacia arriba o hacia abajo. Al margen del aspecto estético la poda también es conveniente para mantener al bonsai sano y evitar muchos cruces de ramas. A la poda la podemos acompañar de otras técnicas como el alambrado, que se utiliza para modelar el árbol dándole una forma muy concreta, prácticamente es una forma de corregir los defectos que pueda tener y realzarle otras cualidades. En mi opinión se trata de una técnica demasiado compleja y tampoco estoy a favor de ella completamente, si no es por motivos de salud -que rara vez lo será- prefiero que el bonsai crezca como quiera.



Por su parte el trasplante es quizás la operación más farragosa que tendremos que experimentar con nuestro bonsai, pero es absolutamente necesaria para la salud del árbol y  por suerte no forma parte de la rutina en sus cuidados. Aunque dependerá del tamaño de la maceta donde lo tengamos, de la especie y de la edad del bonsai, en general el trasplante será necesario de entre cada 2 años a cada 5. La principal función del trasplante es descargar al bonsai de raíces y ramas de una forma más brusca. El primer trasplante es el  más importante ya que normalmente los bonsais de las tiendas vienen con exceso de raíces y en macetas demasiado pequeñas, así que no conviene esperar mucho desde que compremos el bonsai hasta que lo trasplentamos. Hay muchas técnicas para desarrollar el trasplante, yo os dejo aquí la que yo he seguido.

La tierra, también muy importante para la salud del bonsai, debemos elegirla en función del drenaje de agua que necesite nuestro bonsai. Lo general es mezclar akadama (1/4) con grava fina (1/2) y tierra compost (1/2), pero podemos modificar las cantidades en función de la especie que tengamos, la frecuencia con la que vamos a poder regarlo, el clima de nuestra ciudad... Como puede observarse la parte más importante de la tierra es la akadama. La akdama es una tierra cien por cien inorgánica de grava japonesa de la que dependerá totalmente el agua que queramos que absorba nuestro bonsai.
Finalmente, nuestro bonsai también necesitará abono o fertilización para adquirir otros nutrientes. Existe abono tanto líquido, que se puede mezclar en el agua que usemos para pulverizar y en el que usemos para regar; como sólido, que deberá enterrarse en la tierra de la maceta. El abono no es recomendable en invierno, en veranos de calor extremo, justo recién trasplantado el bonsai, cuando esté brotando ni cuando esté enfermo.
 
Arce japonés o acer palmatum, una especie que podemos encontrar
en una gran variedad de tonalidades: verde, rojo, naranja, rosa, bronce...
Y sí, los bonsais también enferman. Lo más común será que se nos mueran algunas hojas: se pondrán amarillas y se caerán. Aunque no nos debemos alarmar sí tenemos que estar atentos porque si el cambio de color y la caída es rápido se deberá a falta de riego; mientras que si es lento se deberá a un exceso de agua...¡Así de delicaos son! Otras enfermedades con las que nos podemos encontrar son plagas de bichitos fácilmente visibles: arañas, cochinillas, pulgas, orugas, gusanos... Para eliminarlos basta con que acudamos a una tienda de jardinería y pidamos un producto del que deberemos cumplir a rajatabla las cantidades que se indiquen en el prospecto: nuestro bonsai es un árbol en miniatura, pero los animalitos que le ataquen no, por tanto el daño será proporcionalmente mayor al que se produciría si la plaga fuese en un árbol normal.

Hojas amarillas en mi bonsai
Como he ido diciendo a lo largo de todo el post hay mil quinientas especies de bonsais: caducos, perennes, de flor y frutos, tropicales... Asimismo podemos encontrar distintos tamaños en función de la altura: shitu, de menos de 5 cm; mame, de 5 a 15 cm como máximo; shohin, de 15 a 20 cm; komono, de 20 a 40 cm; etc. Finalmente, según el estilo podemos distinguir entre: inclinados, en semi-cascada, en cascada, en escoba, barridos por el viento, con las raíces expuestas, de dos o más troncos, enraizado en una roca y en agrupación.



 


















Dos bonsais de flor y fruto


Serissa (especie tropical) mame barrida por el viento con raíces expuestas







El olmo chino o ulmus parvifolia es una buena opción para iniciarse en el
mundo de los bonsais por ser la especie que mejor se adapta a nuestro clima.




Para despedirme dejo algunas fotos para que veáis las cosas que se pueden llegar a conseguir siempre con paciencia y cariño (bueno...¡y con maña!).













Nerea