lunes, 1 de abril de 2013

Castigo antisocial, o por qué China supera cualquier crisis y nosotros no.


¿Por qué le irá tan bien a Suecia y nosotros tenemos que racanear un 6% de déficit frente a los estrictos tutores de Bruselas?
 ¿Por qué hay tantísima corrupción en Rusia a pesar de los duros castigos y de que a los funcionarios les suben el sueldo para "librarlos de la tentación"?

Muchas razones se pueden aducir. Sin embargo, este estudio de psicología social (más concretamente, economía conductual) nos puede dar una pista. En este experimento, los investigadores organizaron una especie de "juego" económico para ver como reaccionarían las personas de diferentes nacionalidades en diferentes situaciones.
Una especie de dilema del prisionero.


¡Que empiece la diversión!

Primera versión del juego.

Estudiantes universitarios, en equipos de cuatro. Diez rondas. A cada uno se les da 20 fichas, que pueden invertir individualmente, o guardársela. Cada ficha invertida produce un dividendo de 0,4 fichas a cada miembro del equipo.
Si una sola persona invierte todas sus fichas, acabaría con 8 y sus socios tendrían 28. Si todos invirtieran todas sus fichas, se repartirían 32 fichas para cada uno.


Cuanta más gente invierta, más beneficio para todos. Todos los equipos reaccionaron de forma parecida: gastando más dinero al principio de las rondas y ahorrándolo para el final.






Qué casualidad, ¡ahora que somos ricas todos los maromos nos encuentran guapas!


 

Segunda versión. 

Claro que así no funcionan las cosas (ojalá). En la vida real, tenemos impuestos, fraude fiscal... Justamente por eso las reglas fueron modificadas para un juego más verídico, manteniendo las diez rondas:

Cualquiera puede gastar una ficha para quitarle a cualquier otro tres fichas.



¡No ni ná!

 
Y aquí es donde cambia la cosa. 

Las sociedades se desarrollaron de manera distinta según la nacionalidad de los participantes.

  • Los anglosajones y los asiáticos empezaron con cautela, pero rápidamente su confianza aumentó y se lanzaron a invertir sus fichas para el beneficio común.

  • Los nórdicos confiaron el uno en el otro desde el principio y consiguieron un mayor beneficio.

  •  Los eslavos (Rusia, Ucrania y Bielorrusia... vamos, casi toda la ex-Unión Soviética) conservaron la actitud recelosa hasta el final, invirtiendo de promedio la mitad de sus fichas.

  • Los árabes, turcos y griegos (suponemos que los griegos podrían representar a España...) tampoco llegaron a fiarse de nadie, pero invirtieron incluso menos que el 50% de sus fichas.


Los autores del experimento justifican sus resultados con el concepto de "castigo antisocial".
 En sociedades anglosajonas, nórdicas y asiáticas, a un vividor (el que no se arriesga a invertir) se le difama y se le obliga a apoquinar pasta (mediante el sistema de castigo, quitándole tres fichas a costa de una propia).

En los demás países, sin embargo, los aprovechados se enfadan cuando se les escarmienta por su parasitismo y lo pagan con los demás en las próximas rondas quitándole más y más dinero. En ocasiones, se castigaba más frecuentemente el comportamiento socialmente deseable que el perjuicioso. A la gente legal, incluso, se les tacha de estúpidos. Es lógico, por tanto, que haya un incentivo tan grande para vivir "de la gorra".


Ahora se explican tantas cosas...






¿Alguien se da por aludido? Pues que coma ajos. Pero con cariño.



Victoria