domingo, 28 de abril de 2013

Amazonas. Las mujeres que no amaban a los hombres.







Las amazonas.


Una imagen bien consolidada en nuestros imaginarios colectivos. ¿A qué nos suena? Mmm... misteriosas guerreras que desafiaban las artes marciales más másculinas... Mujeres fuertes que no necesitaban ni querían a ningún hombre a su lado. Cuerpos sedosos, turgentes, sudorosos, matriarcales. Miradas desafiantes. 

Tan bien consolidada que a menudo está deformada. Películas, series...






Lucy Sin-Ley encarna a la reinterpretación posmoderna del clásico mito.
  Erotismo + tortas = panacea audiovisual



O ilustraciones populares.




De la Antigua Grecia al World of Warcraft. 



En su origen - mitológico e inventado -, las amazonas abundaban en la región de entre el Cáucaso y el Mar de Azov. Eran fantásticas arqueras, espadachinas y jinetes, aunque montaban los caballos de una forma peculiar - como en cuclillas. En sus tribus no había hombres; para reproducirse, las amazonas debían casarse con extranjeros... hasta que, después de tener a sus pequeños amazónicos vástagos, mataban a los maridos y a los bebés que tuvieron la desgracia de nacer con los cromosomas XY. Y a las niñas les quemaban el pecho derecho, para que de mayores no tuvieran problema al disparar el arco. La dolce vita, ¿eh?

De hecho, el término "amazona" viene de "a" + "mazos", lo que viene a significar "sin pecho".


"A ver si le doy a la Diana." Doble sentido: dar en el blanco y
a la Diosa de la caza. ¡Jajajajaja! Tengo amigos, en serio.
 




Las inventaron los griegos, que al parecer les tenían un miedo que flipas. Con las amazonas solo podían los héroes más feroces: Heracles, Aquiles y Belerofonte. Teseo raptó a una amazona, después de lo cual las-chicas-son-guerreras asaltaron Atenas para recuperar a su comadre. Otras reinas notables fueron Pentesilea, que participó en la Guerra de Troya, y su hermana Hipólita, cuyo cinturón mágico fue objeto de uno de los doce trabajos de Heracles.



Quémate el pecho y después nos cuentas lo badass que eres.



Hasta hace poco tiempo se ha pensado que la leyenda era una representación ilustrativa de las amenazas que acechaban a los griegos en las costas de Asia Menor, o quizás también de sociedades matriarcales ajenas, extrañas.


Sin embargo, en los últimos años se ha venido especulando con que la leyenda de las amazonas está basada en hechos reales. 


La única investigación arqueológica que indica la existencia de sociedades matriarcales en el contexto histórico-geográfico de la guerra de Troya es la de la arqueóloga californiana Jeaninne Davis Kimball.
Entre 1994 y 1995, ella y su equipo hallaron 50 túmulos con esqueletos de mujeres enterradas con sus armas, en el sur de Rusia. 
Las fracturas de huesos producidas en combate descartan toda posibilidad de un uso ritual de estos instrumentos. Los sármatas, relacionados con las amazonas por Heródoto, enterraron a sus muertos en esta misma zona sobre el 400 antes de nuestra era. Incluso aunque estas mujeres no fueran las de Troya, se ha demostrado así que tribus nómadas de mujeres guerreras ocuparon las estepas euroasiáticas a principios de la Edad de Hierro.



Estos escultores no se han enterado de lo del pecho.


Una última curiosidad. Se dice que Francisco Orellana, colonizador español del s. XVI, vio una vez una tribu de indios que llevaban el pelo largo y los confundió con mujeres guerreras. Desde ese momento, supuestamente, el principal río de Sudamérica lleva el nombre de Amazonas.

Victoria