miércoles, 1 de mayo de 2013

¡Cómo mola emprender!


Hace un tiempo que me vino a la cabeza la idea de emprender. Tuve unos cuantos momentos de pajas mentales encendidos de bombilla que me subieron la adrenalina, pero la euforia no es buena para los negocios. Ahora con la mente en frío, algo me huele a chamusquina. Esa peste viene de una tendencia actual que anima al emprendimiento sin piedad. Parece que hoy en día todo el mundo tiene que ser emprendedor.
Es cierto que para algunas personas es un camino genial pero joder, no todos tenemos pasta para invertir en nosotros mismos ni la experiencia suficiente para llevar un negocio propio. Es más, no todo el mundo tiene la autoestima suficiente como para superar el fracaso si no sale como esperábamos.

En este cambio de perspectiva me ha influido mucho la reciente confesión de Carlos Bravo (mi blogger favorito de marketing), explicando que su empresa Coguan se iba al garete sin remedio. Si los profesionales lo tienen crudo ¡¿cómo lo tendremos los jóvenes, sin experiencia ninguna?!
Con esto no quiero decir que "emprender es una mierda" como empieza Javier Casares su post sobre la vida del emprendedor. Cada persona es un mundo e incluso en la misma habrá etapas vitales ideales para emprender y otras en las que sea una locura absoluta. Sin embargo no soy la única que ha notado un exagerado empuje desde los medios de comunicación y las instituciones políticas hacia el emprendimiento como forma de buscarse las habichuelas frente a la crisis.

Yo, en mi plan de emprendedora

Ahondando en esta tendencia pienso: ¿y por qué carajo no animan a crear cooperativas? de este modo la gente arriesga menos capital, crea más empleos y unen esfuerzos haciendo las ideas más grandiosas. ¿Cuál es exactamente el motivo de que se empuje a este modelo y no a cualquier otro? Empezamos descartando que se anime a opositar para ser funcionarios porque precisamente están despidiendo personal público, ¡pero es que en el ámbito privado hay muchos modelos de negocio distintos!

¿Qué tiene el emprendedor que no tienen otros modelos de negocio?: 
- Individualismo: tú lo montas, lo pagas y te arriesgas a quebrar.
- Echar más horas que un reloj porque de otro modo no sacas adelante tu start up, y tener que verlo lo más normal del mundo.
Yo en estos valores veo competitividad feroz (y quién sabe si un entrenamiento hacia la normalización de plusvalías "por la supervivencia de la empresa"). Lo que no veo es a una madre de familia emprendiendo, la verdad, y esto no es ni olor a chamusquina ni gato encerrado, es aún peor.

Os lo voy a poner fácil a quienes no tengan mucha formación de género:
- Roles arquetípicos del hombre: fuerza, competitividad, individualismo, sustentación de la familia, autoridad.   Prioridad = Éxito personal.
- Roles arquetípicos de la mujer: colaboracionismo, cuidado de la familia, sacrificio personal.  
  Prioridad = Bienestar de la familia.

Soy de las que opinan que, aunque por imposición sí sean una basura, ninguno de estos valores es malo en sí mismo. El problema viene cuando la realidad actual es así y se apoyan los valores mayoritarios de ellos a los de ellas. Lo que ocurre el 99% de las veces, vaya.


Y bien, ¿dónde está la igualdad de oportunidades en este modelo? No vale para personas con pocos recursos económicos, tampoco para mujeres tradicionales, ni para jóvenes por falta de experiencia. ¿Por qué lo llaman emprendedores, cuando quieren decir empresario de mediana edad y clase alta?

PD: ¡Ánimo para quienes quieran emprender con cabeza!



Araceli