domingo, 19 de mayo de 2013

Präger Torte o Tarta "Praga"







En Rusia, país del cual procedo, hay una cultura repostera brutal. Todo esto de las buttercream (crema de mantequilla), ganaches, etc. que se están poniendo de moda últimamente con la fiebre americanófila de los cupcakes y layer-cakes, allí se lleva haciendo toda la vida.

Las cremas tradicionales para rellenar los bizcochos son sencillas de preparar y deliciosamente pecaminosas. Además de la crema de mantequilla (mantequilla y azucar glás a partes iguales), las más populares son la de leche condensada y las de nata agria (añadiéndole azúcar, claro).

Y, aparte, hay una receta excepcional llamada "Leche de ave". Es decir, tan exquisita que es una fantasía de cuento como lo es la leche de ave. Es una especie de merengue italiano cubierto con chocolate. CELESTIAL. Por desgracia, no se conoce más allá de Europa oriental.



La foto no es mía. Ojalá... Algún día me atreveré a prepararlo.

Y, mientras sueño con encontrar la leche de ave, os traigo una tarta también típica de Rusia: la tarta Praga. Básicamente es un bizcocho de leche condensada; lo especial de la receta es que contiene yogur griego y no mantequilla, que es el clásico ingrediente de este tipo de bizcochos. El yogur le da un toque ácido, de contraste, increíble. Y menos calórico que la mantequilla, que todo hay que decirlo.
La tarta resulta muy dulce, sobre todo si la empapáis de más leche condensada como yo lo he hecho. Queda muy jugoso, no necesitáis rellenarlo de más crema. Por ello, también es menos laborioso que una tarta normal. Ah, y lo que mi tarta tiene en el centro son fresas: horneé la tarta en un molde de bundt cake

En fin, ojalá pudiera transmitiros el olor y el sabor que rezuma para enamoraros ya del todo. Insisto en que lo preparéis: es una receta facilísima, que gusta a todo el mundo y os hará quedar como reyes. Además, es un lienzo en blanco para que apliquéis toda vuestra fantasía a la hora de decorarlo. El ganaché de chocolate es una apuesta segura.




I n g r e d i e n t e s    (8 raciones aprox.)


Para la tarta.

  • Dos huevos
  • 250 g. de azúcar blanco
  • 250 g. de yogur griego
  • 175 g. de leche condensada para la masa + 175 para el almíbar = un bote pequeño
  • 375 g. de harina
  • 6 cucharaditas de cacao en polvo
  • Una cucharadita de bicarbonato de soda

Para el ganaché. 

  • 200 ml. de nata para montar (35% de materia grasa)
  • 150 - 200 g. de chocolate para fundir. Podéis usarlo negro, con leche o blanco. Yo he usado negro
  • Fresas para decorar (opcional)


P r e p a r a c i ó n.

Mezclamos los huevos con el azucar muy bien hasta que se integren completamente. Añadimos poco a poco el yogur griego y medio bote de leche condensada. Cuando todo esté homogéneo, tamizamos la harina junto el cacao y el bicarbonato. Mezclamos con movimientos envolventes hasta que, de nuevo, consigamos una masa homogénea. 
Precalentamos el horno a 180º grados durante 15 minutos. Engrasamos un molde con mantequilla y espolvoreamos un poco de harina, para poder desmoldar fácilmente el bizcocho. Horneamos a 180º media hora aproximadamente, id comprobando con el viejo truco del palillo de madera. 

Cuando ya esté enfriado, cortamos el bizcocho en dos capas con un cuchillo grande. Empapamos ambas mitades con leche condensada. Cuando ya se haya absorbido, volvemos a montar la tarta.

Para el ganaché, ponemos en un cazo a fuego lento la nata con el chocolate troceado finamente. Cuando se derrita el chocolate y se mezcle con la nata, lo tendremos listo. Dejadlo enfriar unos 15 minutos antes de cubrir el bizcocho. Y tened cuidado para no manchar de chocolate toda la cocina. No lo digo por experiencia, no...



Lo dicho, animaos a prepararlo, es muy fácil. Cuando lo hagáis, enviad un correo con fotos a theseboobsaremadeforthinking@gmail.com y publicaré vuestra obra de arte en este mismo post.


Priyatnogo appetíta! (buen apetito, en ruso).



Victoria